• Yasmina Ramirez

Nuevas Reglas de Business Etiquette en un mundo con Covid-19

El coronavirus ha cambiado nuestras costumbres. Un apretón de manos, dos besos en la mejilla, un abrazo, un brindis en una cena con amigos o soplar las velas sobre una tarta de cumpleaños, son simples gestos que se han suspendido indefinidamente. Con la llamada "nueva normalidad", son muchos los que se preguntan cómo serán las nuevas reglas de etiqueta en la oficina, en los negocios, en reuniones y en congresos. ¿Cómo se puede saludar sin parecer descortés?


Los buenos modales no deben pasar a un segundo plano. Hay que mostrar responsabilidad social y cumplir con las normas de higiene. Hoy miramos a nuevas y más seguras maneras de muestras de respeto y cariño a los demás. La etiqueta puede cambiar, se amolda a las circunstancias, sin embargo lo que nunca debe cambiar ni desaparecer es el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. La seguridad siempre va a ser más importante que la etiqueta.


APRETONES DE MANOS.

Sin duda, en los negocios, el cambio más radical está en las inclinaciones de cabeza en lugar de los apretones de manos (algo que ya es costumbre y tradición en Japón). Una sonrisa sincera con un movimiento de cabeza es un saludo cálido y respetuoso a la vez. La sinceridad en la expresión facial y el eye contact es ahora esencial a la hora de saludar.

El mejor saludo de negocios en tiempos de una pandemia es el namasté, es decir, cuando se juntan las palmas de la mano como si se estuviera rezando, colocadas justo debajo de la barbilla y sobre el corazón, seguido por una ligera inclinación. El namasté es es el saludo tradicional en la India, y transmite el mismo mensaje de bienvenida que un apretón de manos. Por tanto, se puede ser educado y respetuoso sin tener contacto físico.


VIDEOCONFERENCIAS.

El coronavirus también ha cambiado la forma en la que nos comunicamos. Hoy dependemos más que nunca de la tecnología, tanto en el trabajo como en la vida personal; hacer videollamadas en plataformas como Skype, Facetime o Zoom forma parte de nuestro día a día. Al no poder conversar o negociar cara a cara, necesitamos mejorar nuestras habilidades de escucha, atención y respuesta, sin dejar a un lado la imagen e higiene personal. Respetar los turnos, ser paciente, tomar notas, hablar de manera pausada y clara son gestos de business etiquette. A nadie le gusta perder el tiempo hablando y no ser escuchado. Escuchar atenta y respectuosamente es un sello distintivo del business culture (la llamada cultura empresarial). La imagen tampoco debe pasar a un segundo plano, siempre que hagamos una videollamada de trabajo debemos vestirnos de forma profesional, aunque estemos en casa, y siempre manteniendo nuestro aseo personal impecable.


INVITACIONES Y RSVP.

Las normas de etiqueta social dictan que una vez confirmada la asistencia a un evento, debes asistir. No obstante, el coronavirus tambien ha flexibilizado las normas para rechazar invitaciones. Se han cancelado muchos eventos, bodas, reuniones y compromisos sociales, y se espera que en los próximos meses siga habiendo más cancelaciones. Cuando tengamos que rechazar invitaciones informales, se puede responder de la siguiente manera "gracias por la invitación, pero aún no estoy preparado para salir y juntarme con otras personas". Nunca debemos dejar de responder a una invitación.


MASCARILLAS.

Sin duda han sido las grandes protagonistas durante el confinamiento y lo son en la "nueva normalidad". El uso de la mascarilla en público se ha convertido en una norma social y de estilo en muchos casos, ya que cada vez más, se combinan con la ropa y los complementos. No es la primera vez que la salud pública determina las normas de la moda. En los años 20 las mujeres usaban guantes en público para evitar gérmenes ya que era una época de graves enfermedades como la fiebre tifoidea, una epidemia del agua.

Hablar con la mitad de la cara cubierta supone perder gestos de la cara no verbales, como es la sonrisa. Por ello debemos expresarnos apoyándonos en otros gestos como es un pulgar levantado o un movimiento de cabeza.


Proyectémonos en el futuro, un futuro después de esta pandemia, un futuro en el que queremos viajar, besar, abrazar. Proyéctate en el futuro y permítete soñar.





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